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Flora de Murcia

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Archivos de Mar Menor

Las orquídeas híbridas de Atamaría

Para la primera cita en la Región de Murcia de un híbrido de orquídeas silvestres se tuvo que esperar a febrero de 2013, cuando se localizaba Ophrys x heraultii, resultado del cruce de O. speculum subsp. speculum (espejo de Venus) y O. tenthredinifera (abejera rosada). Ambos parentales son comunes en el territorio murciano termomediterráneo, conviven juntos con frecuencia y florecen simultáneamente sobre la segunda semana de marzo.

Además, se encontró en el Parque Regional El Valle, de intenso y extenso uso público, junto a una senda. Es decir, casi como era de esperar, el primer híbrido de la familia orquidáceas en la Región se observa, cumpliéndose prácticamente la máxima probabilidad, entre dos especies frecuentes y en un lugar muy transitado.

Habiendo transcurrido un sexenio del hallazgo de aquel primer híbrido murciano entre dos orquídeas, y durante mucho tiempo único híbrido y único ejemplar, se conocen 23 individuos de esta notoespecie, en 4 localizaciones (censo de 2017-2018), entre las que se encuentra Atamaría, uno de los enclaves más diversos de flora de las sierras de Cartagena. También, en esta localidad del Parque Regional de Calblanque, puede observarse Anacamptis x dafnii nothosubsp. solanoi, nueva notosubespecie, dedicada al agente medioambiental Pedro Solano, originada entre A. collina [Orchis collina / Vermeulenia collina] (orquídea pobre, orquídea de la colina) y A. papilionacea subsp. grandiflora [Orchis papilionacea var. grandiflora / Vermeulenia papilionacea var. grandiflora] (orquídea mariposa).

Cabe destacar que esta orquídea híbrida, de la que se conocen 53 individuos en 4 localidades (censo de 2017), es una planta especialmente distinta, muy singular y muy rara, quizá con entidad suficiente para incluso considerarla pro-híbrido, en proceso de estabilización hacia una especie hibridógena.

Por último, en este sentido, y aprovechando este caso concreto, es importante recuperar el apunte relacionado que se indica en el libro Orquídeas silvestres de la Región de Murcia (2017), para volver a señalar que: «del mismo modo en que se protegen o se tiene especial sensibilidad hacia ejemplares únicos de determinadas plantas (por ejemplo árboles monumentales) deberían contemplarse medidas que asegurasen la conservación de individuos híbridos o que corresponden a rasgos de variabilidad raros«.

28 de abril de 2019:
Esta entrada del blog estuvo motivada por la impresión que causó, en una corta tarde de campo, el estado de prefloración de dos individuos híbridos de orquídeas de Atamaría; en teoría, en esa zona de las sierras litorales de Cartagena la floración iba a a ser espectacular en 2019… Pero no, el final del invierno más seco en la Región de Murcia, desde se tienen registros climáticos, frustró tan buena expectativa; no fue suficiente un otoño húmedo, porque habiendo transcurrido los tres primeros meses del año los tomillos tenían las hojas casi tan agostadas como después del verano.

Sin embargo, en Atamaría, sí pudo observarse en muy buen esplendor a Ophrys x heraultii (en la imagen siguiente), aunque fuese una planta de pequeña talla con la primera flor (1 de marzo de 2019).

También, respecto a Anacamptis x dafnii nothosubsp. solanoi, se tuvo una muy buena ocasión para verla y fotografiarla, dos semanas antes (16 de febrero de 2019), en La Loma de Canteras. Además, esta orquídea híbrida volvió a despertar interés y a concentrar visitas, hasta tal punto que Xavi Sanjuan, Josep Roma y Antoni Canals vinieron expresamente desde Cataluña.

Las plantas de La Manga, en peligro de extinción

El Mar Menor se convirtió en foco mediático antes del verano de 2016 por la ‘sopa verde’ y, desde entonces, acapara prácticamente todas las atenciones medioambientales de profesionales y ciudadanos. Por fortuna, ha transcurrido al completo el verano de 2018 y son evidentes los signos de recuperación, al menos se vislumbra freno al desastre; por ejemplo, perceptible por todos: las aguas recuperan transparencia y los avistamientos de caballitos de mar han sido más frecuentes. Sin embargo, qué ocurre en el otro Mar Menor, el que no está sumergido, el que no ha sufrido cambio drástico y alarmante, sino progresivo y permitido. Me refiero a su ribera y, en particular, al cordón litoral que cierra y origina la laguna costera. Pues, para el Mar Menor emergido, para La Manga y sus últimos rincones naturales, no se han suscitado reacciones importantes y, sin una gran alerta, el ‘statu quo’ es el mismo e inmutable: playas para turistas y parcelas urbanizables, una gran ciudad en verano donde la naturaleza subsiste acorralada hasta ser desahuciada. Así, de forma invisible para el público en general y sin actuaciones contundentes ni urgentes, se está produciendo la extinción del componente vegetal.

Un buen ejemplo es el de la esparraguera marina, desde hace quince años especie protegida legalmente en la Región de Murcia (Decreto 50/2003), dentro de la categoría «De interés especial», a la que, con posterioridad, el mismo grupo de investigación que elaboró la base científica de la normativa regional vigente, de la Universidad de Murcia, determina la categoría «En peligro crítico de extinción» en la ‘Lista Roja 2008 de la flora vascular española, catálogo de referencia para la conservación vegetal en España. Y en diciembre de 2013, ¡hace menos de cinco años!, en la obra botánica ‘Flora iberica‘ se revela que es una nueva especie para la Ciencia, exclusiva del entorno del Mar Menor. Es decir, la esparraguera del Mar Menor (Asparagus macrorrhizus), solo se encuentra en todo el mundo en el sureste de la Región de Murcia y el núcleo principal con mayores efectivos de la planta, apenas mil quinientos ejemplares, se localiza al final de La Manga, donde existe una fuerte presión urbanística.

Le sucede por igual a la campanilla de mar (Calystegia soldanella), tan amenazada por la destrucción y ocupación de su hábitat como la anterior, aunque no es especie protegida, a pesar de su rareza en las arenas litorales de la Costa Cálida. De distribución cosmopolita, por la franja costera de todo el planeta, en territorio murciano solo cuenta con cuatro localizaciones, en Calnegre y La Manga; en una de las playas mangueñas prácticamente está arrinconada a los treinta centímetros junto al muro de una vivienda, en otras dos, aunque crece en las dunas, tiene de compañera a una planta alóctona invasora, a la uña de gato (Carpobrotus acinaciformis), o está a merced de arenas alteradas y extremadamente móviles. Por otro lado, otras especies, que eran comunes en La Manga, como la azucena de mar (Pancratium maritimum), de seguir el menoscabo a los arenales, se convertirán en puntuales o raras.

La solución que la Administración está ofreciendo, exigir informes de vegetación protegida y en último término autorizando trasplantes, quizá sea muy generosa para cómo se encuentran las poblaciones de algunas plantas en peligro: ni pueden retroceder un solo metro ni pueden perder siquiera un individuo.  Entonces, en la actualidad, ¿qué fórmula puede equilibrar tantos años de desarrollo insostenible y protección de la naturaleza? Habrá que tener muy en cuenta los derechos de los propietarios, que emanan de una primera ley de 1956 pero, también, si no existe aún normativa que dilucide el conflicto sin detrimento para el medio ambiente, tendrá que aplicarse el sentido común, con conciencia medioambiental, y esperemos sea prioritario anteponer la preservación de los últimos reductos de un valioso e incluso único patrimonio natural que, literalmente, ya ha cedido demasiado terreno.

En definitiva, en La Manga la conservación y recuperación de los hábitats y las especies de flora no radica en una dificultad fundamentalmente biológica, sino política, administrativa y económica.

[Publicado en
el suplemento Nuestra Tierra del diario La Verdad,
el martes 25 de septiembre 2018]

Paisajes del Mar Menor con el Galaxy S8

La fotografía es móvil y al mismo tiempo de calidad, se ha trasladado con gran eficacia a los modernos dispositivos electrónicos que caben en la mano y se llevan en un bolsillo, siempre conectados al mundo a través de Internet, en prácticamente cualquier lugar; las prestaciones de los ‘móviles’ actuales (teléfonos inteligentes o ‘smartphones’) son tan múltiples y diversas que serían incluso inimaginables hace sólo una década. Y en este sentido, los modelos de la gama alta ofrecen, más allá de la mera ostentación, una herramienta fotográfica de grandes resultados y sobre todo inmediatez. Son perfectos para la fotografía de naturaleza, como en este caso para captar el paisaje único e inigualable del Mar Menor, junto a su orilla o muy cerca; no hay que buscar ni esperar el momento, sólo estar allí cuando ocurra ese repetido y sensacional instante muy diverso y diferente de luz y color:

Pantalán de Punta Brava
al atardecer, 21-II-2018.

Monte el Carmolí
y la sombra del volcán, 24-II-2018.

Isla del Ciervo
y la puesta de sol de un día calimoso, 20-IV-2018.

Cielo encendido
de atardecer nuboso, 7-IV-2018.

Cielo apagado
y orilla decrépita, 24-IV-2018.

El paisaje único e inigualable del Mar Menor

El Mar Menor, lamentablemente, en la actualidad, está en boca de todos, y no suele ser por buenos motivos. Sin embargo, conserva su característica más genuina, que es especialmente muy valiosa: un paisaje único e inigualable.
Puesta de sol en Los Urrutias. 24-XI-2017

Los atardeceres de invierno, no todos, pero sí (dentro de lo que cabe) muchos, nos regalan espectaculares aguas y cielos rosados y violáceos. También ocurre en el Mar Mediterráneo, pero al Mar Menor, en algunas puestas de sol, le llega una casi total calma, se crea un ambiente mágico, sorprendente siempre, y es prácticamente imposible apartar la mirada en ese instante de minutos con luces atenuadas, las últimas del día, pero resplandecientes.

El Mar Menor, un medio día de invierno, con vistas a Punta Brava, desde vértice geodésico Carmolí (113 m). 24-XI-2017

En la ribera interior de la laguna se eleva el cabezo El Carmolí, y desde la cima del que sería su volcán (extinto) más alto, junto al vértice geodésico (113 m s. n. m.), se divisa una panorámica de 360 º que abarca todo el Campo de Cartagena, las sierras litorales orientales de la Región de Murcia y el Mar Menor al completo. Además, si subimos en un medio día invernal quedará en evidencia la suavidad de la estación fría en la zona, y si la mañana es soleada se disfrutará de un ambiente luminoso, radiante y cálido, como el de la imagen anterior, una vista hacia el noreste donde puede verse a Punta Brava, un pequeño pueblo a orillas del Mar Menor, continuación (al norte) de Los Urrutias y cercano (al sur) de Los Alcázares.

Puesta de sol junto al pantalán de Punta Brava. 17-X-2017

Al paisaje marminorense se le han sumado los famosos y fotogénicos balnearios y pantalanes, otrora de base y sombra muy biodiversa, que se introducen al interior de la laguna costera. No sólo ofrecen grandes fotografías, sino que son idóneos para cualquier momento en el que detener y, de verdad, se detiene el tiempo, dentro del Mar Menor. Seguramente, pocos lugares transmiten tanta paz y tranquilidad inmediata, como el final de un pantalán,a 50 metros de la orilla, parece que creados a modo de una fórmula de espacio y tiempo perfecto-suficiente para estar alejado de tierra y lo terrenal.

Atardecer en la Marina del Carmolí. 18-X-2017

Por último, otro paisaje, si cabe con mayor diversidad de luces y colores, de un lugar tan próximo a los tres anteriores que todos, en conjunto, pueden considerarse el mismo lugar. Es el atardecer de uno de esos contados días de lluvia (más en este muy seco trimestre otoñal de 2017), en el humedal de la Marina del Carmolí, al norte de Punta Brava. En este ecosistema, que se ha logrado salvar de la urbanización por ser hasta recientemente zona militar, donde destacan varias charcas costeras que habita un pequeño pez en peligro de extinción, se regula el equilibrio natural del Mar Menor, porque tiene –como han indicado numerosos estudios– un papel clave en su conservación y –también tendrá– en su recuperación.

Para finalizar, como este es un blog sobre la Flora de Murcia, enlazar y trasladar al lector [que haya llegado a este último párrafo] a la especie vegetal marminorense más representativa y singular, única y exclusiva, descrita para la ciencia muy recientemente, en diciembre de 2013: la esparraguera del Mar Menor (Asparagus macrorrhizus). Este es un ejemplo notable, pero hay más, de especies de flora relevantes, con poblaciones únicas o muy importantes, para la Región de Murcia, España, o incluso Europa, en el entorno inmediato de la laguna y su área de influencia: Tetraclinis articulata (sabina o ciprés de Cartagena), Capparis zoharyi (tapenera de la Sierra Minera), Merendera filifolia (quitameriendas), Caralluma europaea (chumberillo de lobo), etc.