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Flora de Murcia

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Archivos de Lugares

Paisajes del Mar Menor con el Galaxy S8

La fotografía es móvil y al mismo tiempo de calidad, se ha trasladado con gran eficacia a los modernos dispositivos electrónicos que caben en la mano y se llevan en un bolsillo, siempre conectados al mundo a través de Internet, en prácticamente cualquier lugar; las prestaciones de los ‘móviles’ actuales (teléfonos inteligentes o ‘smartphones’) son tan múltiples y diversas que serían incluso inimaginables hace sólo una década. Y en este sentido, los modelos de la gama alta ofrecen, más allá de la mera ostentación, una herramienta fotográfica de grandes resultados y sobre todo inmediatez. Son perfectos para la fotografía de naturaleza, como en este caso para captar el paisaje único e inigualable del Mar Menor, junto a su orilla o muy cerca; no hay que buscar ni esperar el momento, sólo estar allí cuando ocurra ese repetido y sensacional instante muy diverso y diferente de luz y color:

Pantalán de Punta Brava
al atardecer, 21-II-2018.

Monte el Carmolí
y la sombra del volcán, 24-II-2018.

Isla del Ciervo
y la puesta de sol de un día calimoso, 20-IV-2018.

Cielo encendido
de atardecer nuboso, 7-IV-2018.

Cielo apagado
y orilla decrépita, 24-IV-2018.

La gran nevada de enero de 2017 en Murcia

No importaba que estuviese previsto casi prácticamente para día y hora, ni vivir la nevada ‘in situ’, porque sólo hay una palabra para aquellos magníficos momentos de nieve, por inusuales como extraños en Murcia: increíble.

Nevada en El Palmar (4 cm de nieve)

Grandes copos cayeron en el centro de la capital regional y los murcianos disfrutaron como niños cuando trapeaba con intensidad en la plaza de la Catedral. Además, cuajó para mantener un paisaje blanco durante horas en las pedanías del sur de la ciudad, al pie de las sierras prelitorales de Murcia. Y entre estas localidades se encuentra El Palmar, mi pueblo, a 70 m s. n. m., donde una tan copiosa nevada no se repetía desde 1983. Cómo buen ejemplo la anterior fotografía, una imagen representativa de aquel fantástico miércoles 18 de enero de 2017, realizada cerca de una zona ajardinada de “Nuevo Palmar”, próxima al cuartel de la Guardia Civil, con los edificios del Barrio de los Rosales y del Pabellón Universitario Virgen de la Arrixaca, al fondo. Cuatro centímetros de nieve cubren el suelo y los matorrales de salao de los campos.

Aviso amarillo por riesgo de nieve emitido por AEMET

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) había emitido aviso por riesgo de nevadas durante la mañana del día 17 de enero: “En Baleares y el sureste peninsular los vientos del noreste, además de temperaturas bajas, aportarán humedad y precipitaciones en forma de nieve en cotas muy bajas pudiendo producirse ocasionalmente nevadas al nivel del mar en esas zonas“.

Los modelos meteorológicos lo apuntaban con antelación y, como la nevada iba a producirse en el entorno de la ciudad de Murcia, un muy buen lugar para recibirla era el Parque Regional El Valle, en concreto la Cresta del Gallo. A las 10 h del 18 de enero caían unos primeros y mínimos copos y, durante un tiempo –allí mismo–, parecía que de nuevo se nos esfumaba el fenómeno anunciado, el que es la mayor suerte meteorológica en nuestro territorio, hasta que –por fin– la nevada comenzó, con intensidad, sobre las 11:30 h, momento en el que, habiendo seguido la senda de los Carpi, nos encontrábamos –literalmente– en el interior de la Cresta del Gallo:

La nevada era realmente muy importante en el Parque Regional al medio día y, sobre las 12:30 h, las carreteras del espacio protegido se habían convertido en peligrosa pista de patinaje, con evidentes riesgos para circular en coche y permanecer en ellas estando ya tan transitadas y en tales condiciones; aunque realizamos una última parada imprevista, en el “bar de la balsa”:

Nevada en el "bar de la balsa" de El Valle (6 cm de nieve)

En el inicio de la tarde continuaba la nieve intermitente y persistía la nevada, que invitaban a una ruta más amplia, a pie, desde el mismo pueblo hasta las ruinas árabes del cercano y milenario paso entre montañas. Caminando en dirección al puerto de Cartagena, en todo momento rodeados de nieve, cada mirada al horizonte ofrecía un sorprendente frío paisaje blanco:

La nevada en los cortafuegos del Puerto de la Cadena

El tramo final de ruta elegido fue el que termina en el Castillo del Portazgo Superior, palacio fortificado del emir árabe de Murcia Ibn Mardanís (el “Rey Lobo”), en la imagen, sobre las 17 h, desde donde –con una perspectiva amplia– se podía grabar en la memoria y fotografiar la nevada en el Puerto de la Cadena.

La nevada en el Castillo del Portazgo Superior (6 cm de nieve)

Además, algunas plantas que encontramos entre la nieve también quisieron regalar pequeñas grandes sorpresas:

Tomillos y nieve, una combinación muy poco habitual #NieveEnMurcia

Una publicación compartida de José Antonio López Espinosa (@jalesp) el

Finalmente, por último, enlazar aquí a las portadas del diario La Verdad del día siguiente, sobre aquel histórico 18 de enero en el sureste peninsular, por el que el periódico de mayor tirada regional abría con fotografía –a página completa– de la nieve en Murcia y Cartagena. Entonces, el día 19 de enero de 2017, cuando la prensa destacaba la nieve como gran noticia en las dos grandes ciudades de la Región, se producía una nevada muy importante en el Noroeste murciano, como había advertido el aviso rojo de AEMET para la comarca.

El paisaje único e inigualable del Mar Menor

El Mar Menor, lamentablemente, en la actualidad, está en boca de todos, y no suele ser por buenos motivos. Sin embargo, conserva su característica más genuina, que es especialmente muy valiosa: un paisaje único e inigualable.
Puesta de sol en Los Urrutias. 24-XI-2017

Los atardeceres de invierno, no todos, pero sí (dentro de lo que cabe) muchos, nos regalan espectaculares aguas y cielos rosados y violáceos. También ocurre en el Mar Mediterráneo, pero al Mar Menor, en algunas puestas de sol, le llega una casi total calma, se crea un ambiente mágico, sorprendente siempre, y es prácticamente imposible apartar la mirada en ese instante de minutos con luces atenuadas, las últimas del día, pero resplandecientes.

El Mar Menor, un medio día de invierno, con vistas a Punta Brava, desde vértice geodésico Carmolí (113 m). 24-XI-2017

En la ribera interior de la laguna se eleva el cabezo El Carmolí, y desde la cima del que sería su volcán (extinto) más alto, junto al vértice geodésico (113 m s. n. m.), se divisa una panorámica de 360 º que abarca todo el Campo de Cartagena, las sierras litorales orientales de la Región de Murcia y el Mar Menor al completo. Además, si subimos en un medio día invernal quedará en evidencia la suavidad de la estación fría en la zona, y si la mañana es soleada se disfrutará de un ambiente luminoso, radiante y cálido, como el de la imagen anterior, una vista hacia el noreste donde puede verse a Punta Brava, un pequeño pueblo a orillas del Mar Menor, continuación (al norte) de Los Urrutias y cercano (al sur) de Los Alcázares.

Puesta de sol junto al pantalán de Punta Brava. 17-X-2017

Al paisaje marminorense se le han sumado los famosos y fotogénicos balnearios y pantalanes, otrora de base y sombra muy biodiversa, que se introducen al interior de la laguna costera. No sólo ofrecen grandes fotografías, sino que son idóneos para cualquier momento en el que detener y, de verdad, se detiene el tiempo, dentro del Mar Menor. Seguramente, pocos lugares transmiten tanta paz y tranquilidad inmediata, como el final de un pantalán,a 50 metros de la orilla, parece que creados a modo de una fórmula de espacio y tiempo perfecto-suficiente para estar alejado de tierra y lo terrenal.

Atardecer en la Marina del Carmolí. 18-X-2017

Por último, otro paisaje, si cabe con mayor diversidad de luces y colores, de un lugar tan próximo a los tres anteriores que todos, en conjunto, pueden considerarse el mismo lugar. Es el atardecer de uno de esos contados días de lluvia (más en este muy seco trimestre otoñal de 2017), en el humedal de la Marina del Carmolí, al norte de Punta Brava. En este ecosistema, que se ha logrado salvar de la urbanización por ser hasta recientemente zona militar, donde destacan varias charcas costeras que habita un pequeño pez en peligro de extinción, se regula el equilibrio natural del Mar Menor, porque tiene –como han indicado numerosos estudios– un papel clave en su conservación y –también tendrá– en su recuperación.

Para finalizar, como este es un blog sobre la Flora de Murcia, enlazar y trasladar al lector [que haya llegado a este último párrafo] a la especie vegetal marminorense más representativa y singular, única y exclusiva, descrita para la ciencia muy recientemente, en diciembre de 2013: la esparraguera del Mar Menor (Asparagus macrorrhizus). Este es un ejemplo notable, pero hay más, de especies de flora relevantes, con poblaciones únicas o muy importantes, para la Región de Murcia, España, o incluso Europa, en el entorno inmediato de la laguna y su área de influencia: Tetraclinis articulata (sabina o ciprés de Cartagena), Capparis zoharyi (tapenera de la Sierra Minera), Merendera filifolia (quitameriendas), Caralluma europaea (chumberillo de lobo), etc.

Nueva orquídea para Murcia en El Valle

Apenas han transcurrido cuatro años desde que se cita el primer híbrido de orquídeas silvestres en la Región de Murcia, fue en 2013 y lo localizó César Portillo, en el Parque Regional El Valle. Se daba hasta entonces la circunstancia paradójica de que, estando constituida la familia orquidáceas por especies de importante plasticidad genética y manifiesta tendencia a la hibridación, no se conocían ejemplares híbridos en territorio murciano, cuando –al menos– sí eran probables entre las orquídeas relativamente comunes, cuyos individuos conviven próximos y florecen de forma simultánea. Como es lógico, simplemente, no se habían detectado.

Con posterioridad a ese primero, Ophrys x heraultii (O. speculum subsp. speculum x O. tenthredinifera), en el municipio de Murcia, se localizaron otros dos, Ophrys x minuticauda (O. apifera x O. scolopax) y Orchis x dulukae (O. collina x O. papilionacea) [o Anacamptis x dafnii (A. collina x A. papilionacea)], en Moratalla y Cartagena, respectivamente. Y muy recientemente un nuevo híbrido y última orquídea de Murcia, Ophrys x sancti-leonardii (O. fusca x O. tenthredinifera), en las imágenes de esta nota, durante marzo de 2017 y en el Parque Regional El Valle, detectada por Francisco Javier López Espinosa [mi hermano gemelo], que ya había comentado en numerosas ocasiones, y sobre todo este mismo año, que necesariamente tendría que encontrarse en el espacio protegido, por donde tantas veces hacemos sendas, donde son abundantes los parentales. No sólo tuvo la suerte de encontrarla, sino que además la orquídea híbrida estaba en un lugar muy frecuentado, a centímetros de miles de pisadas diarias, bajo unas grandes [o muy desarrolladas y altas] abejeras rosadas (Ophrys tenthredinifera) que conocemos desde “siempre”.

Es decir, que la sorpresa y el hallazgo botánico está donde menos se espera, también en un lugar que quizá ni se piensa, por entender que es de sobra es conocido. Pero todo se fundamenta en el simple azar, lo único que se necesita es estar atento, para no pasar de largo cuando nos encontremos en el lugar y momento indicado. A mi hermano Javi: ¡enhorabuena! Y a los demás: ¡suerte! La botánica necesita de –absolutamente– todas las observaciones de campo.

La primera estación meteorológica de Murcia, de 1862

La primera estación meteorológica de Murcia, puesta en funcionamiento en el año 1862, aún se encontraba a finales de los ochenta, aunque en desuso y abandonada, sólo los últimos restos, en una pequeña azotea del primer instituto de la ciudad, junto al Río Segura, en pleno centro de la capital de la Región. La estación Murcia / Instituto (7182C), nombre y código oficial asignado por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), recopiló información desde 1862 hasta 1955 en el –por entonces– Instituto de Segunda Enseñanza Alfonso X El Sabio, que fue construido en el último tercio del siglo XIX como Seminario Menor de San Isidoro, en una manzana de edificios destinados principalmente a uso religioso, que comprendía otros seminarios, y también el Palacio Episcopal.

Murcia-Instituto-7182C-perspetiva

El viejo observatorio, sus últimos vestigios, que pueden verse en perspectiva desde la tercera planta del instituto (arriba) y en detalle desde muy cerca, con la torre de la Catedral de fondo (abajo), en las fotografías de Ignacio Vicente Murcia López, desapareció en la última rehabilitación del edificio, actualmente Instituto de Educación Secundaria Licenciado Francisco Cascales, que comenzó en el año 1990 y concluyó en 1992.

De esta primera estación es particularmente destacado que tenía un observador de excepción, el Catedrático de Física Olayo Díaz Giménez, que podría considerarse Padre de la Meteorología en Murcia, cuyo instrumental se conserva en el museo del que hoy día es el Instituto de Educación Secundaria Alfonso X. Con estos instrumentos meteorológicos se registró, el día 29 de julio del muy caluroso 1876, la efeméride de temperatura máxima en la Región, 47,8 ºC, dato que AEMET no considera válido, porque la garita y protección eran distintas a los estándares actuales, que empezaron a utilizarse en 1912.

Murcia-Instituto-7182C-detalle

Gracias a las explicaciones de Ignacio, que conoce como la palma de su mano su lugar de trabajo, los edificios del centro de Murcia y su historia reciente, puede precisarse la ubicación, prácticamente exacta, de aquel primer observatorio meteorológico, la estación Murcia / Instituto (7182C):

Coordenadas Geográficas: 37º 58’58.72” N (Lat.), 1º 7′ 43.67” W (Long.)
Coordenadas UTM [ED 50, Huso 30S]: 664442 m (X), 4205785 m (Y)
Altitud: 55 m s. n. m.

Su lugar, tras la rehabilitación de los edificios, lo ocupa el nuevo tejado del instituto, muy cerca de una vieja torreta, en la siguiente fotografía, también de Ignacio, que da luz y donde terminan unas escaleras del edificio del Palacio Episcopal.

Murcia-Instituto-7182C-actualidad

No dejes de ver su ubicación exacta
en Google Maps , Google Earth (marca de posición)
y perspectiva en Street View (arr. izq.)

Lamentablemente el viejo observatorio de Olayo ya no puede visitarse, esa era la intención, porque no existe la azotea y no queda vestigio alguno de la estación. Su destino final se desconoce, es muy posible que lo poco que quedaba de ella no haya corrido buena suerte pero, por fortuna, gracias a Ignacio, sí puede compartirse, en este blog y en esta entrada, los detalles de su ubicación y las fotografías del final de sus días, allá por 1987 o 1988. Al menos se ha llegado a tiempo para rescatar del olvido esta pequeña historia de la meteorología regional.

Primera-estacion-meteorologica-Murcia-en-1930

10 de abril de 2014:
De las redes sociales, concretamente de la galería de imágenes de página en Facebook del Museo Huertano de Murcia, proviene la fotografía anterior, de 1930, del río Segura a su paso por Murcia, y donde se distingue a la perfección (círculo rojo), en la azotea del entonces Instituto de Murcia, la primera estación meteorológica de la Región.

Nuevas orquídeas para Murcia en El Valle

La Región de Murcia no es un territorio que destaque por su diversidad en orquídeas silvestres, ni en riqueza de especies ni en abundancia. Quizá por esto son tan escasos los ejemplares singulares conocidos (híbridos, con flores aberrantes, etc.) y la mayoría de las nuevas orquídeas que se detectan cuentan con muy pocos individuos, los cuales habitualmente se encuentran solos y aislados.

Por suerte, 2013 ha deparado el hallazgo de dos auténticas rarezas, en el Parque Regional El Valle, de intenso y extenso uso público, además en zonas muy transitadas, junto a sendas. Paradójico.

En febrero fue localizado (¡al fin!) el primer y por el momento único híbrido de orquídeas conocido en la Región de Murcia, aquel que es resultado del cruce entre Ophrys speculum subsp. speculum y O. tenthredinifera. El ejemplar solitario de Ophrys x heraultii lo encontró Cesar Portillo, acompañado de Juan Vicente Gil y Carlos Atienza, curiosamente a menos de tres metros de donde se encuentra un rodal de una particular seta (Hebeloma edurum) que –teóricamente– huele a chocolate, motivo por el estuve –allí mismo– en dos ocasiones durante el pasado otoño, para comprobarlo (pero mi olfato no estuvo fino…).

Llegado abril, cómo podía siquiera sospecharse, después de –otra vez– un mes seco y caluroso, que aceleraba y deslucía la primavera, que las orquídeas nos darían una nueva sorpresa, con Orchis champagneuxii, quizá probable en el Noroeste murciano, pero no tanto en las sierras prelitorales de Murcia. En esta ocasión, el hallazgo corresponde y hay que agradecerlo a Carlos Ortíz y Mateo Rubio, incansables y eficaces buscadores de orquídeas, reclutados para esta ociosa tarea por la fotografía digital, que tanto está ayudando al conocimiento de la flora murciana.