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Flora de Murcia

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Orquídeas en año de pandemia

Ciertamente, el ‘virus de China‘ quedaba lejano, del todo ajeno a nuestras vidas, cuando supimos de su existencia por televisión en enero de 2020. ¿Cómo podíamos siquiera imaginar que cambiaría lo normal, lo cotidiano, y que nos encerraría en casa durante buena parte de la siguiente primavera?

El 11 de marzo de 2020 fue el día en el que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaraba oficialmente pandemia a la COVID-19, causada por el coronavirus SARS-CoV-2, que en su origen ocasionó una gran epidemia de neumonía viral, en la megalópolis china de Wuhan. Sin embargo, comenzaba el primer mes de la primavera de 2020 todavía con cierta ‘normalidad’ en Murcia, aunque durante esa misma semana la tensión ya se sentía en el ambiente. Se había instalado la preocupación, también el miedo, más que al virus a lo desconocido, a la incertidumbre.

Y, justo entonces, se encontraba en floración un raro ejemplar hipocromático –de flores casi blancas– de la orquídea espejo de Venus (Ophrys speculum), en el Parque Regional El Valle. Esta manifestación fenotípica es tan escasa que, verdaderamente, resulta muy difícil de observar y de fotografiar; había que intentarlo, porque se trataba de una de esas pocas oportunidades. Fue casi obligado subir la cuesta empinada, campo a través, para llegar a donde estaba esta singular orquídea y, además, aguantar el importante calor de la tarde del que estaba siendo un cálido y muy seco invierno. Pero hacerlo, no dejarlo para otro día, fue una decisión acertada, porque ésta sería –sin saberlo– la última orquídea antes del durísimo confinamiento domiciliario por el estado de alarma en España, decretado el 14 de marzo de 2020.

Lamentablemente, tuvieron que transcurrir dos meses y medio, hasta el 27 de mayo de 2020, para que, de forma oficial, mediante la correspondiente publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE), se permitieran de nuevo los desplazamientos entre municipios para «actividad física no profesional», que incluye el senderismo. Es decir, hasta entonces, durante todo ese prolongado periodo de tiempo, en plena primavera, que fue lluviosa, no se pudieron observar orquídeas con total libertad o, al menos, sin estar al margen de la ley…

Así que, salvo la última orquídea cercana, la flor de la abeja (Ophrys apifera), observada y fotografiada en una de las primeras salidas de ‘alivio’ del confinamiento, el 7 de mayo de 2020, y alguna excepción, se tuvo que esperar –prácticamente– al Día Mundial del Medio Ambiente, el 5 de junio 2020, para visitar Moratalla y sus prados de orquídeas en el Campo de San Juan. Allí, entre tanta exuberancia y abundancia de floración, casi escondida entre las hierbas, se encontraba la discreta orquídea de dos hojas (Listera ovata), de diminutas flores verdes.

Es verdad que, cuando estas circunstancias ocurren, se tiene la sensación de que no ha sido un buen año de observaciones, por culpa de la pandemia y las restricciones. Pero si se recopilan las orquídeas silvestres observadas en una lista ordenada por fecha y localidad, como la siguiente, resulta evidente que 2020, a pesar de todo, no fue tan malo.

    Listado de especies:

  1. Barlia robertiana (orquídea gigante).
    Sierra Minera de La Unión, 1-I-2020 (primera orquídea del año).
    Llano del Beal (Cartagena), 20-II-2020 (¡veinte años después!)
    Junto a un camino del Parque Regional El Valle (Murcia), 31-XII-2020 (última orquídea del año).
  2. Ophrys fusca s.l. / O. lupercalis / O. forestieri (abejera oscura).
    San José de la Montaña, 7-II-2020.
    Junto a senda del Parque Regional El Valle, 1-XII-2020,
    (primera orquídea temporada 2020/21).
  3. Orchis collina (orquídea de la colina); ejemplar hipocromático.
    San José de la Montaña, 7-II-2020.
  4. Ophrys tenthredinifera (abejera rosada).
    La Naveta, Parque Regional El Valle (Murcia), 12-II-2020.
  5. Ophrys x heraultii (orquídea híbrida)
    Junto a una senda del Parque Regional El Valle, 14-II-2020.
  6. Orchis collina (orquídea de la colina).
    Valle Perdido, Parque Regional El Valle (Murcia), 14-II-2020.
  7. Anacamptis x daphnii nothosubsp. solanoi (orquídea híbrida de Cartagena); el ejemplar tipo del nototaxón, con Pedro Solano.
    Loma de las Carrascas de Canteras (Cartagena), 21-II-2020.
  8. Ophrys speculum (espejo de Venus); ejemplar hipocromático.
    Umbría de los Lages (Murcia), 11-III-2020.
  9. Ophrys apifera (flor de la abeja).
    Rambla del Puerto de la Cadena (Murcia), 7-V-2020.
    Orihuelo (Moratalla), 13-V-2020.
  10. Ophrys scolopax s.l. (orquídea perdiz).
    Estrecho de la Rogativa y Orihuelo (Moratalla), 13-V-2020.
  11. Ophrys x minuticauda (orquídea híbrida).
    Orihuelo (Moratalla), 13-V-2020.
  12. Orchis coriophora s.l. / O. fragans.
    Campo de San Juan (Moratalla), 13-V-2020.
  13. Orchis purpurea (orquídea de dama);
    solo algún ejemplar tenía unas últimas flores: se llega tarde.
    Fuente Mellinas (Moratalla), 13-V-2020.
  14. Anacamptis pyramidalis (orquídea piramidal).
    Sierra de Burete (Cehegín), 27-V-2020.
  15. Dactylorhiza elata (orquídea de los arroyos). 
    En prado de orquídeas del Campo de San Juan (Moratalla), 5-VI-2020.
  16. Listera ovata (orquídea de dos hojas).
    Campo de San Juan (Moratalla), 5-VI-2020.
  17. Plathanthera algeriensis.
    Campo de San Juan (Moratalla), 5-VI-2020.

En total, durante 2020, 17 orquídeas diferentes fueron observadas, de 14 especies y 3 híbridos. Es decir, el 40 % de las especies y el 75 % de los híbridos de orquidáceas murcianas, en 13 jornadas y 17 localizaciones.

SOS Mar Menor

En la Región de Murcia se vive con gran preocupación por la situación actual del Mar Menor. La magnitud del desastre ecológico, culminado en fecha señalada de 2019 (el Día de la Hispanidad), se había advertido, podía suceder y, sin embargo, todos los factores de amenaza continuaron, hasta el evento más dramático, en el que la naturaleza moría en directo. Incluso fue sobrecogedor para la sociedad murciana, de por sí muy tolerante con el impacto ambiental. Serán muchos meses de desolación e indignación, así que, ahora, ¿cómo se vive el Mar Menor?

¿QUÉ SERÁ DE LAS PRADERAS MARINAS DEL MAR MENOR?

Después de la horrible catástrofe medioambiental del pasado 12 de octubre de 2019 el futuro de nuestra laguna costera y sus fondos es incierto. En la imagen, una pradera mixta de Cymodocea nodosa (entina, seba) [fanerógama marina] y Caulerpa prolifera (oreja de liebre) [alga], fotografiada en La Manga (San Javier) el 21/6/19. También, dos nacras (Pinna nobilis), especie «En peligro de extinción» (5/6/19) y «taxón en situación crítica» en España (28/9/18), para la que el Mar Menor era clave en su conservación.

SUPERVIVIENTE.

Casi todo a su alrededor ha cambiado, pero, aun así, sobrevive en el Campo de Cartagena, por su condición de bulbosa. Esta zamacuca (Biarum dispar), especie «En peligro de extinción» en la Región de Murcia, ha visto desaparecer al completo el paisaje agrícola tradicional que le rodeada. Incluso muy cerca del Puerto de la Cadena, los cereales han dado paso a alcachofas y melones. De otros tiempos, tampoco tan lejanos, solo queda una vieja y profunda balsa, cuyo muro, al fondo, es iluminado por los tenues rayos de sol del atardecer otoñal de hoy [27/10/19]. Ya no existe la vaguada próxima, hasta hace unas décadas dibujada y respetada por el entramado de bancales.
Para conocer esta especie de la familia aráceas, con flores encerradas en inflorescencia maloliente y semienterrada puedes seguir este enlace: http://bit.ly/RMD-Bdis

AMENAZADA.

Los terrenos próximos al Mar Menor son valiosos, albergan auténticas joyas botánicas y pueden ser urbanizados. Esta imagen capta conservación y especulación, a una rara bulbosa protegida floreciendo en tomillares doblemente amenazados por el ladrillo. Que esta especie, cuyas poblaciones son puntuales en el levante español y se concentran en el entorno de la laguna costera, se haya salvado de la urbanización cercana, y de un plan parcial en proyecto, ha sido mero azar y que el paso del tiempo, por el momento, ha jugado a su favor.
Para conocer esta planta de la familia liliáceas, de floración irregular, efímera y explosiva puedes seguir este enlace: http://bit.ly/bFdM-Mfil

NITRATOS
¿Los ves? La imagen los muestra en cantidades ingentes.

Hasta el horizonte, un extenso tapiz verde domina los terrenos de cultivo próximos al Mar Menor; se encuentran a apenas 1 km. Son nitratos, aprovechados a la perfección por, prácticamente, una única planta, el cenizo (Chenopodium murale). Esta especie nitrófila ha medrado exponencialmente, gracias a las abundantes lluvias y, sobre todo, a los nitratos excedentes del incesante cultivo intensivo y extensivo. ¿Hasta cuándo una agricultura insostenible contraria a la biodiversidad? La eutrofización, originada por los nitratos, ha devastado los fondos del Mar Menor. Y miles de toneladas aún permanecen en los suelos y en el acuífero. ¿COMPARTES? [Y se compartió hasta alcanzar a 12700 personas]

#SOSMarMenor
#SalvarElMarMenor

Se trataba, en definitiva, de sumarse y multiplicar la llamada a la acción del movimiento SOS Mar Menor, a través de una serie de publicaciones en una página en Facebook sobre la Flora de Murcia, con los párrafos y fotografías anteriores.
Han sucedido las más nefastas circunstancias para la ‘laguna mágica‘. Es fundamental actuar ya, salvar el Mar Menor, no solo sus fondos, tan desconocidos como extraordinarios, sino todo su entorno: la ribera interna marminorense y La Manga, también la cuenca vertiente a la albufera, el Campo de Cartagena, un territorio profundamente transformado durante las últimas cuatro décadas.

Las orquídeas híbridas de Atamaría

Para la primera cita en la Región de Murcia de un híbrido de orquídeas silvestres se tuvo que esperar a febrero de 2013, cuando se localizaba Ophrys x heraultii, resultado del cruce de O. speculum subsp. speculum (espejo de Venus) y O. tenthredinifera (abejera rosada). Ambos parentales son comunes en el territorio murciano termomediterráneo, conviven juntos con frecuencia y florecen simultáneamente sobre la segunda semana de marzo.

Además, se encontró en el Parque Regional El Valle, de intenso y extenso uso público, junto a una senda. Es decir, casi como era de esperar, el primer híbrido de la familia orquidáceas en la Región se observa, cumpliéndose prácticamente la máxima probabilidad, entre dos especies frecuentes y en un lugar muy transitado.

Habiendo transcurrido un sexenio del hallazgo de aquel primer híbrido murciano entre dos orquídeas, y durante mucho tiempo único híbrido y único ejemplar, se conocen 23 individuos de esta notoespecie, en 4 localizaciones (censo de 2017-2018), entre las que se encuentra Atamaría, uno de los enclaves más diversos de flora de las sierras de Cartagena. También, en esta localidad del Parque Regional de Calblanque, puede observarse Anacamptis x dafnii nothosubsp. solanoi, nueva notosubespecie, dedicada al agente medioambiental Pedro Solano, originada entre A. collina [Orchis collina / Vermeulenia collina] (orquídea pobre, orquídea de la colina) y A. papilionacea subsp. grandiflora [Orchis papilionacea var. grandiflora / Vermeulenia papilionacea var. grandiflora] (orquídea mariposa).

Cabe destacar que esta orquídea híbrida, de la que se conocen 53 individuos en 4 localidades (censo de 2017), es una planta especialmente distinta, muy singular y muy rara, quizá con entidad suficiente para incluso considerarla pro-híbrido, en proceso de estabilización hacia una especie hibridógena.

Por último, en este sentido, y aprovechando este caso concreto, es importante recuperar el apunte relacionado que se indica en el libro Orquídeas silvestres de la Región de Murcia (2017), para volver a señalar que: «del mismo modo en que se protegen o se tiene especial sensibilidad hacia ejemplares únicos de determinadas plantas (por ejemplo árboles monumentales) deberían contemplarse medidas que asegurasen la conservación de individuos híbridos o que corresponden a rasgos de variabilidad raros«.

28 de abril de 2019:
Esta entrada del blog estuvo motivada por la impresión que causó, en una corta tarde de campo, el estado de prefloración de dos individuos híbridos de orquídeas de Atamaría; en teoría, en esa zona de las sierras litorales de Cartagena la floración iba a a ser espectacular en 2019… Pero no, el final del invierno más seco en la Región de Murcia, desde se tienen registros climáticos, frustró tan buena expectativa; no fue suficiente un otoño húmedo, porque habiendo transcurrido los tres primeros meses del año los tomillos tenían las hojas casi tan agostadas como después del verano.

Sin embargo, en Atamaría, sí pudo observarse en muy buen esplendor a Ophrys x heraultii (en la imagen siguiente), aunque fuese una planta de pequeña talla con la primera flor (1 de marzo de 2019).

También, respecto a Anacamptis x dafnii nothosubsp. solanoi, se tuvo una muy buena ocasión para verla y fotografiarla, dos semanas antes (16 de febrero de 2019), en La Loma de Canteras. Además, esta orquídea híbrida volvió a despertar interés y a concentrar visitas, hasta tal punto que Xavi Sanjuan, Josep Roma y Antoni Canals vinieron expresamente desde Cataluña.

Las plantas de La Manga, en peligro de extinción

El Mar Menor se convirtió en foco mediático antes del verano de 2016 por la ‘sopa verde’ y, desde entonces, acapara prácticamente todas las atenciones medioambientales de profesionales y ciudadanos. Por fortuna, ha transcurrido al completo el verano de 2018 y son evidentes los signos de recuperación, al menos se vislumbra freno al desastre; por ejemplo, perceptible por todos: las aguas recuperan transparencia y los avistamientos de caballitos de mar han sido más frecuentes. Sin embargo, qué ocurre en el otro Mar Menor, el que no está sumergido, el que no ha sufrido cambio drástico y alarmante, sino progresivo y permitido. Me refiero a su ribera y, en particular, al cordón litoral que cierra y origina la laguna costera. Pues, para el Mar Menor emergido, para La Manga y sus últimos rincones naturales, no se han suscitado reacciones importantes y, sin una gran alerta, el ‘statu quo’ es el mismo e inmutable: playas para turistas y parcelas urbanizables, una gran ciudad en verano donde la naturaleza subsiste acorralada hasta ser desahuciada. Así, de forma invisible para el público en general y sin actuaciones contundentes ni urgentes, se está produciendo la extinción del componente vegetal.

Un buen ejemplo es el de la esparraguera marina, desde hace quince años especie protegida legalmente en la Región de Murcia (Decreto 50/2003), dentro de la categoría «De interés especial», a la que, con posterioridad, el mismo grupo de investigación que elaboró la base científica de la normativa regional vigente, de la Universidad de Murcia, determina la categoría «En peligro crítico de extinción» en la ‘Lista Roja 2008 de la flora vascular española, catálogo de referencia para la conservación vegetal en España. Y en diciembre de 2013, ¡hace menos de cinco años!, en la obra botánica ‘Flora iberica‘ se revela que es una nueva especie para la Ciencia, exclusiva del entorno del Mar Menor. Es decir, la esparraguera del Mar Menor (Asparagus macrorrhizus), solo se encuentra en todo el mundo en el sureste de la Región de Murcia y el núcleo principal con mayores efectivos de la planta, apenas mil quinientos ejemplares, se localiza al final de La Manga, donde existe una fuerte presión urbanística.

Le sucede por igual a la campanilla de mar (Calystegia soldanella), tan amenazada por la destrucción y ocupación de su hábitat como la anterior, aunque no es especie protegida, a pesar de su rareza en las arenas litorales de la Costa Cálida. De distribución cosmopolita, por la franja costera de todo el planeta, en territorio murciano solo cuenta con cuatro localizaciones, en Calnegre y La Manga; en una de las playas mangueñas prácticamente está arrinconada a los treinta centímetros junto al muro de una vivienda, en otras dos, aunque crece en las dunas, tiene de compañera a una planta alóctona invasora, a la uña de gato (Carpobrotus acinaciformis), o está a merced de arenas alteradas y extremadamente móviles. Por otro lado, otras especies, que eran comunes en La Manga, como la azucena de mar (Pancratium maritimum), de seguir el menoscabo a los arenales, se convertirán en puntuales o raras.

La solución que la Administración está ofreciendo, exigir informes de vegetación protegida y en último término autorizando trasplantes, quizá sea muy generosa para cómo se encuentran las poblaciones de algunas plantas en peligro: ni pueden retroceder un solo metro ni pueden perder siquiera un individuo.  Entonces, en la actualidad, ¿qué fórmula puede equilibrar tantos años de desarrollo insostenible y protección de la naturaleza? Habrá que tener muy en cuenta los derechos de los propietarios, que emanan de una primera ley de 1956 pero, también, si no existe aún normativa que dilucide el conflicto sin detrimento para el medio ambiente, tendrá que aplicarse el sentido común, con conciencia medioambiental, y esperemos sea prioritario anteponer la preservación de los últimos reductos de un valioso e incluso único patrimonio natural que, literalmente, ya ha cedido demasiado terreno.

En definitiva, en La Manga la conservación y recuperación de los hábitats y las especies de flora no radica en una dificultad fundamentalmente biológica, sino política, administrativa y económica.

[Publicado en
el suplemento Nuestra Tierra del diario La Verdad,
el martes 25 de septiembre 2018]

Paisajes del Mar Menor con el Galaxy S8

La fotografía es móvil y al mismo tiempo de calidad, se ha trasladado con gran eficacia a los modernos dispositivos electrónicos que caben en la mano y se llevan en un bolsillo, siempre conectados al mundo a través de Internet, en prácticamente cualquier lugar; las prestaciones de los ‘móviles’ actuales (teléfonos inteligentes o ‘smartphones’) son tan múltiples y diversas que serían incluso inimaginables hace sólo una década. Y en este sentido, los modelos de la gama alta ofrecen, más allá de la mera ostentación, una herramienta fotográfica de grandes resultados y sobre todo inmediatez. Son perfectos para la fotografía de naturaleza, como en este caso para captar el paisaje único e inigualable del Mar Menor, junto a su orilla o muy cerca; no hay que buscar ni esperar el momento, sólo estar allí cuando ocurra ese repetido y sensacional instante muy diverso y diferente de luz y color:

Pantalán de Punta Brava
al atardecer, 21-II-2018.

Monte el Carmolí
y la sombra del volcán, 24-II-2018.

Isla del Ciervo
y la puesta de sol de un día calimoso, 20-IV-2018.

Cielo encendido
de atardecer nuboso, 7-IV-2018.

Cielo apagado
y orilla decrépita, 24-IV-2018.

En el Huerto de ocio de Aljucer (2)

En pleno verano la tomatera (Solanum lycopersicum) es la reina del huerto; durante julio regala abundante y continua cosecha de tomates, se encuentra en su total esplendor. Mientras, la junza (Cyperus rotundus) es la dueña del huerto, la planta silvestre que tapiza, como si de un césped alto y muy verde se tratase, cualquier superficie que le es propicia de la Huerta de Murcia; hasta tal punto prolifera esta herbácea perenne de óptimo estival que incluso al botánico, por horas huertano, también le parece una ¡maldita mala hierba!

Entonces, la alcachofera (Cynara scolymus), o planta de la alcachofa, culmina su floración; las últimas alcachofas, las que son las últimas inflorescencias (de tipo capítulo, características de la familia compuestas), las que no se recolectaron, se abren y, en un justo momento previo a su desarrollo completo, asemejan una «rosa» multicolor tintada de múltiples tonalidades verdes, moradas, doradas y violáceas. Si esta falsa rosa de muy distintas brácteas (hojas modificadas) y flores tubulares está iluminada –como en la imagen anterior– por las suaves y cálidas primeras luces del día, los colores se triplican, en cada ángulo, en cada distinto punto de vista, como por ejemplo –también– el siguiente, desde abajo (que resultó idóneo para el mes de su floración en un calendario Flores de Murcia 2018). Es decir, la alcachofa no recolectada, con flores, merece una especial atención, al menos durante unos minutos, por su simetría y diversidad de coloración de una floración que es ocasional y puntual en el huerto.

En otro momento del año, cuando la discreta cosecha de pequeñas alcachofas llegaba a su fin, por mayo, en el huerto deslumbra –si se ha plantado [y cuesta conseguirla]– otra «rosa» o falsa rosa, la rosa doble de la amapola adormidera, que es la flor de una variedad «tradicional» y ornamental con pétalos numerosos del opio, llamada hierba de cascales (Papaver somniferum) en la Huerta de Murcia, cuya floración, tardo-primaveral, coincide con el –prácticamente– inicio de la época más calurosa del año.

Orchis purpurea, veinticinco años después

En Moratalla la orquídea de dama (Orchis purpurea) se encuentra en floración. También, veinticinco años después de la primera observación, en el mismo lugar y las mismas plantas que aquel 8 de mayo de 1993.

Volver, con mi hermano [gemelo], tantos años después, repetir una jornada de campo tan especial, es de nuevo motivo para guardar un buen recuerdo botánico, en Twitter primero, en este blog después, para señalar –aún más– la fecha en el calendario.

Igualmente, para reiterar que, no hay duda, la botánica, como afición o profesión, si es posible como una mezcla inseparable de ambas, suele regalar fechas particularmente señaladas, por plantas y lugares especiales.

Porque además el martes 8 de mayo de 2018 regala una observación muy destacada, de la especie ¡una década después!, la del Himantoglossum hircinum (satirión barbado) de Las Murtas, un importante hallazgo de Salva Sánchez García, que completa –aún más– la jornada de campo y convierte la fecha en un gran día de orquídeas por Moratalla.

Calystegia soldanella, La Manga del Mar Menor

La Manga del Mar Menor es una bulliciosa urbe turística cada verano, cuando concentra una población de más de 200.000 habitantes. Fue construida en un cordón litoral emergido sobre el Mediterráneo por cerros volcánicos y rocas areniscas cuaternarias, que cierran una laguna costera y crean una estrecha franja de arenas kilométricas entre dos mares. Sin duda, un espacio natural único del litoral español que –junto a la costa de Cabo de Palos y Calblanque– habría sido digno del reconocimiento como Parque Nacional.

El desarrollo urbanístico que ha transformado hasta la fisonomía actual a este singular lugar del sureste español ha relegado a los hábitats naturales y especies psamofilas a superficies mínimas, que aún persisten en las últimas comunidades vegetales o poblaciones de flora silvestre, reducidas a vestigios testimoniales o casi desaparecidas prácticamente al completo.

Entre las especies emblemáticas de La Manga destacan particularmente la esparraguera del Mar Menor (Asparagus macrorrhizus), endemismo murciano, exclusivo del entorno de la laguna costera, y la zanahoria marítima (Echinophora spinosa), que cuenta en la playa de Snipes con la principal y única población de la franja litoral del sur de España, desde la ciudad de Alicante a la frontera onubense con Portugal.

Igualmente, también otras plantas muy notables cuentan en los arenales mangueños con sus últimos reductos poblacionales en la Región de Murcia. Por ejemplo, la campanilla de mar o correhüela marina (Calystegia soldanella), que se encuentra tan amenazada por la destrucción y ocupación de su hábitat como las anteriores y, sin embargo, no es especie protegida, a pesar de su rareza y escasez en las arenas litorales murcianas. Aunque su distribución es cosmopolita, por la costa de los los dos hemisferios del planeta y los cinco continentes, en territorio murciano sólo presenta dos localidades, en el Parque Regional de Calnegre (Lorca) y en La Manga del Mar Menor (Cartagena y San Javier), donde ocupan extensiones reducidas, de unos pocos metros cuadrados, en los arenales y dunas aledañas a ocho playas.

De tal forma que, aprovechando esta entrada, o –principalmente– como recopilación necesaria, que ya por sí misma justifica esta nota del blog, puede aportarse la siguiente colección de localidades para la campanilla de mar, ordenadas por municipio, localidad, UTM (datum ETRS89) y playa, a continuación.

Calystegia soldanella

MURCIA. Cartagena: La Manga del Mar Menor, 30SYG0071D, Playa de Calnegre, 22-XI-2019, José Antonio López Espinosa (visto vivo). 30SYG0288C, Playa de las Amoladeras, Isabel Rubio Pérez (fotografía).  San Javier: La Manga del Mar Menor, 30SXG9881B, Playa de la Ensenada del Esparto (El Seco Grande), 25-X-2018, José Antonio López Espinosa (visto vivo). 30SXG9978C, Playa del Estacio, 20-IV-2018, José Antonio López Espinosa (v. v.). 30SXG9977C, Playa de las Gaviotas, 20-IV-2018, José Antonio López Espinosa (v. v.). 30SXG9975C, 30SXG9976C, Playa del Pedrucho, 23-IV-2018, José Antonio López Espinosa (fotografías 1 y 2). Lorca: Calnegre, 30SXG3952D, Playa del Baño de las Mujeres, 12-VIII-2016, José Antonio & Francisco Javier López Espinosa (v. v.).

La orquídea híbrida de Pedro Solano

En el mes de marzo de 2018 se publica un artículo en la revista Anales del Jardín Botánico de Madrid en el que se da nombre a una nueva planta. Se trata de la «orquídea híbrida de Pedro Solano», resultado del cruce de la «orquídea de la colina» y la «orquídea mariposa«, que recibe, en consonancia con la nomenclatura de –actualmente– aceptación mayoritaria, el nombre científico de Anacamptis x dafnii nothosubsp. solanoi Serra & López Esp.

La primera orquídea híbrida Anacamptis x dafnii nothosubsp. solanoi de las Sierras de Cartagena. Detectada por Pedro Solano, en la Colada del Cedadero (Cartagena), el 23 de enero de 2016

Aunque con rango de notosubespecie, el taxón solanoi, dedicado al agente medioambiental Pedro Solano, corresponde –sin duda– a una planta especialmente distinta, muy singular y muy rara, que –además– ha despertado un gran interés en los aficionados a la botánica y fotógrafos de naturaleza, no sólo murcianos sino también de muy distintos puntos de España, desde que en enero de 2016 comienzan a localizarse los primeros ejemplares en las Sierras de Cartagena. En la franja litoral oriental de la Región de Murcia se concentra el principal grupo de individuos conocidos de este híbrido en la Península Ibérica, donde se han censado 53 plantas en 4 localidades, durante el periodo de floración de 2017.

La primera planta cartagenera de esta nueva orquídea, observada por Pedro Solano el 23 de enero de 2016, en la Colada del Cedacero (al oeste de la ciudad de Cartagena), es la de la fotografía que abre esta entrada. Y las dos primeras flores de 2018 de la segunda detectada, por Juan Mompeán, apenas unos días después hace dos años, en Atamaría (Parque Regional de Calblanque), es la anterior. Entre ambas imágenes han transcurrido 24 meses, tiempo necesario para seguimiento, redacción y publicación del artículo científico citado que, principalmente, es resultado de un gran e impecable trabajo del botánico alicantino Lluis Serra [en el que he podido participar como coautor], publicado en la versión electrónica de revista Anales del Jardín Botánico de Madrid el 2 de marzo de 2018:

Anacamptis-×-dafnii-solanoi-a-new-hybrid-2018

Otras consideraciones, sobre el valor taxonómico de las subespecies (y por ende de las notosubespecies), de la tendencia firme hacia una nueva nomenclatura para la orquidoflora, de la importancia de los híbridos –como este– en el origen de nuevas especies, etc., en los comentarios de a continuación [durante abril y/o mayo].

Hasta 850 plantas vasculares herborizadas

Qué difícil presente y futuro tienen los herbarios públicos de la Región de Murcia.

Y ese ha sido un motivo principal para finalizar de forma indefinida mi ánimo recolector, y también para cerrar mi colaboración, en los últimos tres años ciertamente sólo a modo de contribuciones puntuales, con el Herbario de la Universidad Politécnica de Cartagena. Simplemente ha ocurrido que he asimilado que la recolección, como actividad científica y profesional, debería de estar –al menos– oportunamente valorada, al mismo tiempo que suficientemente impulsada, y no sólo por uno mismo. No lo está, y ya, así, tampoco corresponde poner más esfuerzos e interés personal.

Recolectar es una práctica básica y la base fundamental de la ciencia Botánica. Por esto especialmente lamento la falta de valor, y que me falte impulso, para continuar recolectando. Mis 850 plantas vasculares herborizadas para la Universidad Politécnica de Cartagena son una aportación modesta en número, porque ha faltado intensidad. Pero he cuidado la calidad de las recolecciones, que se han centrado en especies y localidades de gran interés para un ámbito geográfico determinado y restringido a zonas y sierras concretas del sureste de la Península Ibérica. Y la información es completa y muy precisa, en fichas de herbario y base de datos.

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